Con los años el rostro pierde volumen: la grasa facial se redistribuye, el hueso se reabsorbe y la piel pierde firmeza. La voluminización facial busca reponer ese volumen de forma natural para devolver soporte a pómulos, sienes, mentón y óvalo facial.
Zonas habituales
- Pómulos: aportan proyección y elevan indirectamente el tercio medio.
- Sienes: su hundimiento da aspecto cansado.
- Mentón y mandíbula: definen el perfil y el contorno.
- Surco nasogeniano: se trata a menudo de forma indirecta, reponiendo volumen en el pómulo.
Productos utilizados
El más empleado es el ácido hialurónico reticulado de alta densidad, reabsorbible y reversible con hialuronidasa. También existen bioestimuladores (hidroxiapatita cálcica, ácido poliláctico) que estimulan la producción de colágeno y actúan de forma más progresiva.
Duración y resultados
Según la zona y el producto, el efecto dura entre 12 y 24 meses. Un buen resultado es aquel que no se nota como «relleno»: se busca un aspecto descansado, no un cambio de rasgos.
Efectos secundarios
Inflamación y pequeños hematomas durante unos días son frecuentes. Las complicaciones vasculares, aunque raras, existen; el profesional debe explicarlas y saber tratarlas.
